
Me sentí responsable y mi boca se quebró en un rictus amargo, notaba su sabor ácido, la Muerte, el Odio y la Culpabilidad, tenían el mismo gusto, frío y metálico.
Me erguí sobre la proa de mis naval, la brisa me alborotaba el cabello, que fustigaba sobre mi rostro haciéndome entornar los ojos, las lagrimas lo mojaban, haciéndolo mas castigador en mi piel, el dolor me era grato, penitencia leve de mis pecados de desidia.
Apreté las manos, clavando las uñas hasta hacerme sangre, una furia negra comenzó a subir desde lo mas profundo de mi mente, embargando todo mi cuerpo.

Mi Palacio saqueado, mi gente pasada al cuchillo.......
Toqué mi amada espada, pesada y fiel como mi alma, y sobre ella hice el juramento mas poderoso de mi vida, todos aquellos que habían provocado tanto dolor en el Reino, caerían por mi propia mano, la empuñadura se teñía de sangre acompañando y cerrando las palabras.
En ese momento vendí mi alma a Hécate, para siempre........
Me volví hacía mi tripulación, sus caras relajaban terror ante el rostro estático de su Señora:
- Volvemos a casa....... Prepararos para zarpar en tres días, saldremos de caza y despediros de los vuestros...... De los que queden-
Mi vista volvió a la costa, era hora de volver a ser la Reina Guerrera de Epsilon.
