Saludos y bienvenida

Aquí empieza mi historia diaria como Reina Guerrera, advierto a los pusilánimes y cortos de miras, a los que sufren la dolencia del puritanismo, que leerán las palabras de una mujer completa, dura y a la vez tan dulce que pica los dientes, pero también los rompe...
Luego no vengan con quejas, si quieren quédense y disfruten conmigo, nadie les obliga a leer.
Un saludo y tened mi compañía, aunque no siempre la visita a vuestros Palacios será de cortesía.
Todo lo aquí escrito es fruto de la fantasía de la autora, cualquier relación con la vida real, es pura coincidencia (¿o no?)


viernes, 17 de abril de 2009

Después del placer viene el trabajo

Cerca del mediodía despierto en mis aposentos, en el lecho se halla mi esposo descansando plácidamente.
Me encanta observarle dormido, se le ve tranquilo y en paz consigo mismo.

Es un hombre muy íntegro, cabal y justo, el amor que siento por él suele hace daño por lo intenso que es, pero merece la pena, pocos hombres llenaron mi vida como él lo hace, es perfecto compañero de batalla, de charla y de lecho, lo tiene todo, ¿que más puedo pedir.?
Darle un heredero, pero... No se si podré, mi vientre parece hecho de piedra y dudo tener el amor filial que merecería, aunque me place la idea, me asusta, mi madre murió en mi nacimiento, quizás yo tenga su estrella, es un paso harto dificil que tengo que decidir y más después del trauma reciente vivido.
Me aseo y desayuno con prisas, necesito salir al combate, hoy toca saqueos.
Tardo un rato en encontrar un rival digno y aunque ataco alguna vez pequeños, prefiero perder tropas y divertirme en batalla, más cada vez quedan menos, en mi punto de mira un Monarca con 4 k Generales, a una hora de camino, mando espías con alto riesgo, pero si entran hacen boquete, si no, da igual que se entere, pronto me verá llegar...
Bloqueo sin problemas, las tropas terrestres invaden poco después, saqueo sin mucha resistencia, mandé soldados de más, así que repito viaje con el personal más ajustado, para recuperar lo invertido...



Volvemos a casa un poco defraudados, no hubo la batalla que queríamos, cuando estaba a punto de regresar a Palacio, me avisa mi Comandante de las Fuerzas Armadas que tenemos "visita".

Estudio el informe completo, es el Monarca que ataqué, me devuelve gentilmente la visita, son 43 navales y llegan en... ¡¡Siete horas y media!!
Mis carcajadas se oyen por todo el astillero, me da tiempo ir y volver por varios saqueos y así lo hago.
No ha sido gran cosa, pero dará oro y alimento para el pueblo unos días.



Estoy emocionada con el ataque que me hacen, pero pienso, ¡un momento.! En cuanto asomen a puerto se darán la vuelta sin entrar. Tengo demasiado barcos y no se enfrentarán a ellos. Decido darle una lección, así aprenderá a elegir mejor sus victimas.
Calculo cuando tardarán mis barcos apostados en esa ciudad a otra mía más próxima, justo son 25 m.
Los mando y dejo vacío el puerto...
El enemigo llega ya en el tiempo estimado, mando los navíos de regreso:

Tienen una diferencia de entrada de 6 segundos, es el final... Para él.

Le mando un mensaje:
-¡BU!.-
Nunca me contestó.
Esa noche celebramos la victoria de parranda con todos mis soldados en las tascas viles del puerto, allí puedo se una más, no la Reina, eso sí, consigo que a la cabra la dejen fuera con una buena pinta de cerveza para su coleto. pero fuera.
Me como la noche con mi soldados y el ron.

(Dedicado a las féminas del Club del Tanga Guerrero)

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