Saludos y bienvenida

Aquí empieza mi historia diaria como Reina Guerrera, advierto a los pusilánimes y cortos de miras, a los que sufren la dolencia del puritanismo, que leerán las palabras de una mujer completa, dura y a la vez tan dulce que pica los dientes, pero también los rompe...
Luego no vengan con quejas, si quieren quédense y disfruten conmigo, nadie les obliga a leer.
Un saludo y tened mi compañía, aunque no siempre la visita a vuestros Palacios será de cortesía.
Todo lo aquí escrito es fruto de la fantasía de la autora, cualquier relación con la vida real, es pura coincidencia (¿o no?)


lunes, 13 de abril de 2009

Samsara

Las noticias vuelan, mi Embajada se llena de misivas dando la enhorabuena por el nuevo Reino, otras son curiosas, algunas amenazantes, suena divertido...
Una de la alianzas mas poderosas de Epsilon, KAM, me dedica una batalla propia del mismísimo Olimpo, me llena de satisfacción, mis compañeros Perros Ikariam también se unen a desearme la nueva buena, les remito cartas dando las gracias a todos.
Paso la mañana solucionando problemas de estado, al mediodía la situación es caótica y reclamo la ayuda de mi General, acude presto, pero nos vemos abrumados por el exceso de obligaciones.
Cayendo la tarde llega a Palacio una antigua compañera de fatigas, mi hermosa y luchadora Samsara, según me vio, hizo una graciosa inclinación y corrió a besarme.
-¡Sois Líder! ¡Lo hicisteis! Admiro vuestra valentía.-
La abracé con fuerza, apreciaba su trato y su charla.
-Cuanto me alegra veros, estaba deseando ver una cara amiga, llevo demasiado tiempo solucionando problemas y organizando cosas. Necesito una charla amena de mujer a mujer.-
El General también saludó a la visitante con gesto amable, apreciaba a su valiente marido tanto como a ella, más nos dejo solas, sabía que necesitábamos contarnos muchas cosas.
-¿Y como va todo en la Antigua Alianza?-
-La he dejado Madre.-
La miré extrañada.
-¿Por qué Samsara? Allí os trataba bien.-
-Hay mi Reina.. ¡¡Os echaba de menos!.-
Su cumplido me turbó, no sabia que causaba ese efecto en la gente.
-Yo.- Continuó con un hilo de voz.- Me gustaría que me aceptarais en esta...-
-Pero sabéis lo que prometió el General, ¿verdad?-
-Si, pero asumo el riesgo...¡Quiero correr aventuras con vos! Oír vuestras sabias palabras, aprender, ¡ser Guerrera!-
-Entiendo... ¿Y vuestro marido?-
-Él continua allí...-
Eso me entristeció, era un buen hombre, no quería verles separados, pero los ojos de Samsara me gritaban su deseo.
Medité unos minutos, al fin levante la cabeza y la mire decidida.
-Esta bien, podéis quedaros.-
Mi amiga empezó a saltar de alegría y casi me tiró con un abrazo de oso, era una mujer fuerte.
-¡Gracias, gracias! No os arrepentiréis.-
-Eso espero compañera, mandar traer vuestra pertenecías y acomodaros.-
Cuando ya salia toda llena de jubilo, la volví a llamar:
-Samsara.-
Ella se volvió con una gran sonrisa en los labios.
-¿Si mi Reina?-
-Desde hoy seréis la Diplomática de Irae Hécate. Atended la Embajada vos, yo voy hacer lo que mejor sé y me gusta... ¡Ir a la Guerra!.-
Sus ojos como platos me persiguieron hasta perderme de vista cerca de los Astilleros.








Buenas batallas contra excelentes Guerreros, perdí casi 2.000 pts de Generales, pero la diversión fue excelente, ellos perdieron más... y recursos.
Me retiro a los aposentos a dormir.
Buenas noches mi Reino.

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