Puesto al día sobre lo acontecido, tenía que acudir presto a organizar los ejércitos en masa de toda la Alianza.
Yo volví también a mis menesteres como Guerrera, revisaría las tropas, ajustándolas al máximo en precisión y eficacia, pero antes pediría informes a la Consejera de Contraespionaje.
Las noticias eran buenas... Todos los espías mandados, se habían infiltrado sin ser vistos y remitido lo pedido a tiempo.
Envié un emisario con los reportes al sitio indicado.
Pronto las repercusiones de las contiendas realizadas ayer, inundaron de protestas la Embajada que represento.
Entre ellas, venia la solicitud de entrada de un nuevo miembro cuyo comportamiento me resultó altamente extraño, no me equivocaba, tras falsificar su identidad en un trabajo muy chapucero, descubrí la autentica, nos querían meter un infiltrado. Me hizo gracia y le avisé de que pronto recibiría un embajador para darle la "bienvenida", tres cuartos de horas después de su ejercito no quedaba ni un guerrero en pie, la Princesa Taely era dulce y serena... Hasta que sacaba la espada.
Comprobé que mi Líder Titánico había salido indemne y victorioso de su propia contienda.
Necesitaba materia prima para afrontar lo que se venia y mandé, a mi pesar, ya que esta rapiña me era de desagradable, pero necesaria, saquear por los alrededores.
Tuve suerte, encontré un inactivo con bastantes recursos y cero ejercito.
Mandé 4 Hoplitas de visita formal:



Buenos resultados que me permitían mejoras... Pero que sabor amargo tenían, era como profanar y robar a los muertos....Cuando el sol casi estaba en poniente sentí que mi corazón se agitaba y saltaba enloquecido. ¡¡Mi Señor estaba en peligro!!
Me volví loca de angustia, pero poco más tenía que hacer que esperar nuevas buenas suyas...

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