Desde la ventana de mis aposentos veía toda la inmensidad de mis Dominios.
Se había extendido considerablemente mi poder, nuevos palacios y nuevas gentes llenaban mis Embajadas.
I-H empezaba a despuntar en Epsilon y sus miembros iban a la par.
Hacía poco me habían nombrado parte del Consejo de Sabios del Mundo 5, todo un honor, pero muchísimas responsabilidades que me alejaban un tanto de mi gente y de mis amadas batallas. Incluso hacía tiempo que no disfrutaba de la compañía de mi esposo. Por eso, aquella tarde esplendorosa de primavera, cuando me fue anunciada la visita de un noble Guerrero, sentí que se alegraba mi alma.
Las puertas de mis aposentos se abrieron a mis espaldas, la voz infantil y algo nasal de mi criadilla anunció con la voz egolatrada por el momento:
- Señora, el General Tatukovik solicita audiencia.-
Sin volverme, la ordené que le dejara pasar.
Las pisadas del caballero sonaban fuertes y decididas, giré lentamente y me encontré ante la figura de un poderoso Señor de la Guerra., sin dudarlo, avanzo hacía mí postrando su rodilla y besando el sello Real que lucía en la mano derecha.
- El General Tatukovik, presenta sus respetos a la Reina.-
- Y esta soberana se siente complacida de recibir a tan inestimable amigo, levantaros, querido Tatukovik, vos no debéis arrodillaros ante mí, más bien debería hacerlo yo como admiradora vuestra.-
Le cogí amablemente su poderoso brazo y le acompañé hasta el diván, donde nos esperaban ricos manjares y livianos vinos.
- Estáis hermosa como nunca, si me permitís el atrevimiento, veo que el parto de vuestros dos hijos, no ha hecho mella en vuestra gentil figura… -
Mis hijos, la frente se me nubló con tristes recuerdos, trague saliva y rogué a los Dioses fuerzas para no llorar ante tan penoso recuerdo.
- Perdonar mis palabras, veo que os traje dolor con mis palabras…-
- No voy a mentiros, querido Tatu, aun tengo clavada la espina de la separación de mis dos hijos, sé que es mejor para ellos estar lejos de aquí, su seguridad es lo primero, son los herederos de la Dinastía del Rey. Pero como madre, aun oigo sus lloros por los pasillos de Palacio y mis pechos reclaman sus pequeños labios con terribles pinchazos… La vida es siempre muy cruel, te da, pero te quita el doble.-
- Siento veros sufrir de esa manera, desde hoy os doy mi palabra que protegeré a vuestros hijos con mi vida.-
- Gracias amigo, dormiré mejor sabiendo que vos veláis también por ellos.-
- ¿Y pasáis esta pena sola? ¿No os acompaña vuestra amiga y Diplomática SamSara?-
Sonreí ante la pregunta falsamente inocente de mi visitante.
- No, está haciendo labores en las dependencias de su esposo XT_Latino.-
Su gesto se volvió ácido, como si mordiera limones, sabía perfectamente que bebía los vientos por mi hermosa Diplomática y no desaprovecharía ninguna oportunidad de conquistarla.
La tarde pasó plácida y amena, éramos dos viejos amigos charlando del mundo…
Decidí que debía volver a ser la que era….
Mañana la Reina sacaría sus tropas.
Saludos y bienvenida

Aquí empieza mi historia diaria como Reina Guerrera, advierto a los pusilánimes y cortos de miras, a los que sufren la dolencia del puritanismo, que leerán las palabras de una mujer completa, dura y a la vez tan dulce que pica los dientes, pero también los rompe...
Luego no vengan con quejas, si quieren quédense y disfruten conmigo, nadie les obliga a leer.
Un saludo y tened mi compañía, aunque no siempre la visita a vuestros Palacios será de cortesía.
Todo lo aquí escrito es fruto de la fantasía de la autora, cualquier relación con la vida real, es pura coincidencia (¿o no?)
Luego no vengan con quejas, si quieren quédense y disfruten conmigo, nadie les obliga a leer.
Un saludo y tened mi compañía, aunque no siempre la visita a vuestros Palacios será de cortesía.
Todo lo aquí escrito es fruto de la fantasía de la autora, cualquier relación con la vida real, es pura coincidencia (¿o no?)

viernes, 29 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario